13 mar. 2011

Desnaturalización

Cada plantilla de cada club está elaborada premeditadamente para proponer en el terreno de juego el fútbol de una manera u otra. Los técnicos trabajan en base a lo que han pedido y nunca ficharán un jugador que no encaja en el patrón de juego de su equipo o sus ideales técnicos salvo contadas excepciones en las que ganar variantes en diferentes automatismos. Cuando esto pasa se da pie a la desnaturalización del juego. Esta última semana hemos tenido dos casos similares en la jornada europea. Arsène Wenger y Juan Carlos Garrido, dos técnicos que han hecho sus plantillas y han trabajado a sus jugadores a partir de la elaboración y la posesión del balón han optado por imprimir un carácter diferente en sus diferentes partidos. Ya fuera por la importancia de este o el rival en cuestión se equivocaron de camino. Uno lo pagó quedándose fuera de la competición, el otro supo rectificar a tiempo.

El Arsenal llegaba al Camp Nou con el resultado a favor que había cosechado veinte días antes, pero conscientes de la dificultad de los noventa minutos que quedaban por delante en un escenario en el que ya fueron eliminados la pasada temporada con una excepcional actuación de Lionel Messi. Si bien, la baja de Alexandre Song condicionaba en muchas vertientes el planteamiento por no tener un jugador del mismo perfil futbolístico, Wenger optó por desnaturalizar el fútbol para el que está creado el conjunto inglés, bandera de su país y de europa. Mantener el resultado era primario y eso cegó de tal manera al técnico francés que indicó a sus jugadores hacer algo para lo que no estaban acostumbrados y tampoco listos. Con Diaby, Rosicky y Sagna como novedades en el once, el Arsenal dibujó en un primer momento el sistema habitual 1-4-2-3-1. Diaby acompañaba a Wilshere en la base de la jugada, Rosicky caía a banda derecha y Sagna volvía a la titularidad. En la previa, la alineación de Rosicky presagiaba al equipo inglés luchando por la posesión del balón encarando partido a partir de esa faceta, pero con el paso de los minutos esa teoría se desmontó prácticamente dejando en entre dicha la alineación del checo. El Arsenal no iba a la presión y entregaba el balón y por lo tanto el discurso del partido al rival. Extendían su fase defensiva voluntariamente –algo para lo que no están preparados, mucho menos sin Song- sufriendo así mucho más el fútbol del FC Barcelona. Dibujaban una línea de cuatro, Wilshere como único mediocentro y por delante otra línea de cuatro, incluso obligado en muchos momentos a Nasri a actuar de lateral dejando únicamente a Van Persie descolgado. Juntaban líneas, esperaban al rival. Un caramelo para el Barça, un equipo que se defiende atacando. Wenger no supo reaccionar y cuando lo quiso hacer, se vio con un jugador menos y el Barça infinitamente superior y con muchísima confianza en lo que hacía. Suspenso.

Por su parte, el Villareal afrontaba la ida de su eliminatoria en el Bay Arena de Leverkusen. El planteamiento inicial de Garrido dejó mucho que desear. Mantenía el habitual 1-4-4-2 pero modificaba roles y presentaba un equipo demasiado conservador. Se quedaban en el banco Cazorla, Cani y Nílmar para dar entrada a Marchena en el mediocentro, Wakaso a una banda y Marco Ruben acompañando a Rossi. Con esto, el Villareal cayó en la misma dinámica que el Arsenal ante el FC Barcelona. Entregaba el balón al Leverkusen, equipo con buen trato de balón, y los alemanes se hicieron dueños del partido. En un partido en el que el submarino amarillo debía explotar las bandas por la fragilidad defensiva de los laterales rivales y la poca capacidad de los centrales para cerrar líneas de pase, Garrido daba escena a dos laterales de perfil defensivo y un Borja Valero en carril derecho con tendencia a meterse entre líneas. Esto supuso los peores 45 minutos del Villareal en lo que va de temporada. Muchos problemas para sacar el balón y darle continuidad a la posesión. Rossi se quedaba muy descolgado y Marco Ruben no terminaba de entender su función. Borja Valero se sentía sólo y el Villareal lo notaba. Aún con esto, aprovechando un despite Rossi pudo empatar tras un despiste de Reinartz y le daba a Garrido la opción para rectificar la idea inicial. Con la entrada de Cazorla y posteriormente la de Nilmar todo volvío a su lugar y el Villareal tenía más pinta de Villareal. Ganaron el partido y tienen pie y medio en la siguiente ronda. Aprobado.

La desnaturalización de un patrón base condena al colectivo y por lo tanto resta fútbol. Ordenar a tus jugadores hacer algo totalmente diferente a lo que llevan trabajando casi toda su vida futbolística o en su defecto, para los que les has educado desde tu llegada a un club pone al futbolista entre la espada y la pared. Si bien, hay equipos que basan en esto su fútbol, en la versatilidad de estilos. Elaborando así una plantilla con jugadores capaces de adaptarse a dos estilos totalmente opuestos. Un ejemplo claro, el Real Madrid.

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