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Alves crece por dentro

Análisis táctico de una nueva tendencia en el FC Barcelona con Daniel Alves como protagonista.

Anticiparse al recurso del rival

Análisis táctico del partido Valencia CF-Real Madrid CF disputado en la 13ª jornada.

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13 mar 2011

Desnaturalización

Cada plantilla de cada club está elaborada premeditadamente para proponer en el terreno de juego el fútbol de una manera u otra. Los técnicos trabajan en base a lo que han pedido y nunca ficharán un jugador que no encaja en el patrón de juego de su equipo o sus ideales técnicos salvo contadas excepciones en las que ganar variantes en diferentes automatismos. Cuando esto pasa se da pie a la desnaturalización del juego. Esta última semana hemos tenido dos casos similares en la jornada europea. Arsène Wenger y Juan Carlos Garrido, dos técnicos que han hecho sus plantillas y han trabajado a sus jugadores a partir de la elaboración y la posesión del balón han optado por imprimir un carácter diferente en sus diferentes partidos. Ya fuera por la importancia de este o el rival en cuestión se equivocaron de camino. Uno lo pagó quedándose fuera de la competición, el otro supo rectificar a tiempo.

El Arsenal llegaba al Camp Nou con el resultado a favor que había cosechado veinte días antes, pero conscientes de la dificultad de los noventa minutos que quedaban por delante en un escenario en el que ya fueron eliminados la pasada temporada con una excepcional actuación de Lionel Messi. Si bien, la baja de Alexandre Song condicionaba en muchas vertientes el planteamiento por no tener un jugador del mismo perfil futbolístico, Wenger optó por desnaturalizar el fútbol para el que está creado el conjunto inglés, bandera de su país y de europa. Mantener el resultado era primario y eso cegó de tal manera al técnico francés que indicó a sus jugadores hacer algo para lo que no estaban acostumbrados y tampoco listos. Con Diaby, Rosicky y Sagna como novedades en el once, el Arsenal dibujó en un primer momento el sistema habitual 1-4-2-3-1. Diaby acompañaba a Wilshere en la base de la jugada, Rosicky caía a banda derecha y Sagna volvía a la titularidad. En la previa, la alineación de Rosicky presagiaba al equipo inglés luchando por la posesión del balón encarando partido a partir de esa faceta, pero con el paso de los minutos esa teoría se desmontó prácticamente dejando en entre dicha la alineación del checo. El Arsenal no iba a la presión y entregaba el balón y por lo tanto el discurso del partido al rival. Extendían su fase defensiva voluntariamente –algo para lo que no están preparados, mucho menos sin Song- sufriendo así mucho más el fútbol del FC Barcelona. Dibujaban una línea de cuatro, Wilshere como único mediocentro y por delante otra línea de cuatro, incluso obligado en muchos momentos a Nasri a actuar de lateral dejando únicamente a Van Persie descolgado. Juntaban líneas, esperaban al rival. Un caramelo para el Barça, un equipo que se defiende atacando. Wenger no supo reaccionar y cuando lo quiso hacer, se vio con un jugador menos y el Barça infinitamente superior y con muchísima confianza en lo que hacía. Suspenso.

Por su parte, el Villareal afrontaba la ida de su eliminatoria en el Bay Arena de Leverkusen. El planteamiento inicial de Garrido dejó mucho que desear. Mantenía el habitual 1-4-4-2 pero modificaba roles y presentaba un equipo demasiado conservador. Se quedaban en el banco Cazorla, Cani y Nílmar para dar entrada a Marchena en el mediocentro, Wakaso a una banda y Marco Ruben acompañando a Rossi. Con esto, el Villareal cayó en la misma dinámica que el Arsenal ante el FC Barcelona. Entregaba el balón al Leverkusen, equipo con buen trato de balón, y los alemanes se hicieron dueños del partido. En un partido en el que el submarino amarillo debía explotar las bandas por la fragilidad defensiva de los laterales rivales y la poca capacidad de los centrales para cerrar líneas de pase, Garrido daba escena a dos laterales de perfil defensivo y un Borja Valero en carril derecho con tendencia a meterse entre líneas. Esto supuso los peores 45 minutos del Villareal en lo que va de temporada. Muchos problemas para sacar el balón y darle continuidad a la posesión. Rossi se quedaba muy descolgado y Marco Ruben no terminaba de entender su función. Borja Valero se sentía sólo y el Villareal lo notaba. Aún con esto, aprovechando un despite Rossi pudo empatar tras un despiste de Reinartz y le daba a Garrido la opción para rectificar la idea inicial. Con la entrada de Cazorla y posteriormente la de Nilmar todo volvío a su lugar y el Villareal tenía más pinta de Villareal. Ganaron el partido y tienen pie y medio en la siguiente ronda. Aprobado.

La desnaturalización de un patrón base condena al colectivo y por lo tanto resta fútbol. Ordenar a tus jugadores hacer algo totalmente diferente a lo que llevan trabajando casi toda su vida futbolística o en su defecto, para los que les has educado desde tu llegada a un club pone al futbolista entre la espada y la pared. Si bien, hay equipos que basan en esto su fútbol, en la versatilidad de estilos. Elaborando así una plantilla con jugadores capaces de adaptarse a dos estilos totalmente opuestos. Un ejemplo claro, el Real Madrid.

17 feb 2011

Wenger también sabe ganar

A la gente del fútbol, cuando se nombra a Arsène Wenger le viene directamente a la mente el escudo del Arsenal y la imagen del buen fútbol en Inglaterra. Tras quince años en el cargo, el técnico francés nunca ha cambiado su manera de interpretar el fútbol, su paladar exquisito por mantener la pelota en el poder y la estética por encima muchas veces de la efectividad. Llegado a la cuna de la transición rápida y los partidos de ida y vuelta, Arsène tras cosechar éxitos con el Mónaco en su país y experimentar en el fútbol japonés, se hacía cargo de un club con tintes de grande al que ha ido reinventando cada temporada con magníficos jugadores jóvenes, proclamándose como uno de los mayores captadores de talento del fútbol. A pesar de ser muchas veces criticado en Inglaterra por primar al buen juego colectivo quizás antes que a los tres puntos, el técnico nombrado por la IFFHS como mejor de la década también sabe ganar, y sabe ganar bien. Anoche, fue un ejemplo más, de porqué Arsène es uno de los entrenadores más alabados dentro de su colectivo.

El planteamiento táctico ante el catalogado como uno de los mejores equipos de la historia fue perfecto. Muchos comentamos que era una locura tirar contra el Barça la línea tan adelantada, pero cuando se obliga a Xavi e Iniesta a tocar tan atrás, sin dejar líneas de pase abiertas y restando así profundidad al conjunto catalán todo cobra muchísimo sentido. En la previa, muchos pensábamos que el Arsenal, al estar sometido a un dominio extendido en lo que a posesión de balón se refiere y sin estar acostumbrado a ello sufriría. Pero la capacidad de sufrimiento para presionar y bascular del equipo fue muy buena. Entraron muy fuerte en los principios de las dos partes, unos primeros diez minutos arrolladores donde tuvieron al Barça contra la cuerdas, siendo dueños del balón y creando ocasiones. La presencia de Walcott incomodaba bastante, siendo para mí una de las claves la espalda de Maxwell. Eléctrico, incisivo, inteligente y profundo se mostró Theo, llevando el mayor peligro en la primera parte por su banda. Aunque luego se fue apagando con el paso de los minutos, para mí fue uno de los papeles diferenciales, haciendo esto reaccionar a Pep Guardiola y creando un desequilibrio en la transición defensiva.

Tras analizar durante 35 minutos lo que venía a hacer el Barça, en la segunda parte, salieron aún con las ideas más claras. Si bien la tarjeta recibida en el minuto tres penalizaba demasiado a Song en sus acciones, siguieron apostando por el mismo fútbol agresivo, de presión. Con Wilshere -que se merece post aparte- en la base de la jugada y Song haciendo su papel, con más libertad, Cesc ayudaba más en la elaboración que en la aceleración de la jugada. Y el importante y determinante lugar de Van Persie, actuando como falso nueve. El holandés había errado dos ocasiones anteriormente, pero seguía confiado. Bajaba a recibir, control orientado, desahogaba la jugada, tocaba dando amplitud y se marchaba. Y llegó, llegó el gol. A partir de ahí, todo sería más fácil, porque lo más complicado ya estaba hecho. El Barça no supo reaccionar y Arsène estuvo expléndido en la lectura del encuentro. Arshavin volvía a ser Arshavin durante unos minutos, Bentdner fijaba líneas y mientras Koscielny se permitía secaba a Messi de cara a portería.

Para cerrar el partido, contraataque de libro. Pase en profundidad, Wilshere pisa área, arrastra y aparece el genio ruso. Sorprendiendo, con disparo cruzado dejando a la defensa vendida. El trabajo estaba hecho. Como hace un año, el Arsenal sometía al Barça en una segunda parte para enmarcar. Aquella vez la recompensa fue menor, sólo pudieron arrancar el empate. Pero esta vez, Wenger venía con la lección aprendida.

Y es que Arsène, aparte de hacer jugar a su equipo muy bien, también sabe ganar. Para quien dude, sólo deben preguntar en Inglaterra que pasaba allí, allá por el año 2004. O de manera más inmediata, visualizar el encuentro de ayer, una y otra vez. Esto es fútbol.