21 nov. 2011

Anticiparse al recurso del rival

Khedira, elemento condicional.
El escenario prometía un partido de máxima intensidad, con cuentas pendientes, incógnitas por resolver y matices bastante interesantes a los que atenerse. Muchos confiamos en Emery para disfrutar de un buen partido, y este, introdujo algunos cambios en la alineación. Parejo y Feghouli eran titulares, Jonás -que a priori parecía un fijo- y Pablo Hernández se quedaban en el banco. Se especulaba con un dibujo 1-4-3-3, que al final se convertiría en 1-4-2-3-1. Albelda y Tino Costa conformaban la pareja de medios centros mientras Parejo tendría su zona de influencia en 3/4 de campo. La posición y el rol de Parejo se convertiría en uno de los detalles del partido. En fase defensiva, sería el encargado de hacer una marca especial sobre Xabi Alonso para cortocircuitar la salida a tres que venía trabajando el Real Madrid los últimos partidos, obligando así a los centrales al primer pase o batir líneas en conducción. El Valencia mordía en campo contrario a partir de la marca individual al mediocentro rival.

Sergio Ramos fue quien mejor entendió la situación y facilitaba a su equipo el dominio posicional conduciendo el balón y creando la superioridad obligando a ir demasiado atrás a Feghouli para la ayuda y liberando a Marcelo. Un Marcelo que cuando no tenía su equipo el balón, sujetaba al francés contra la cal impidiendo así que Miguel sumase con calidad en la incorporación, aunque esto podría haber resultado contraproducente. Ya que el Valencia tiende a explotar más su banda con más calidad, la izquierda (Alba - Mathieu) y que terminaría siendo la vía de escape para los de Emery. La jugada siempre comenzaba en la derecha, para acabar en la izquierda. Emery planteó una batalla táctica interesantísima, con movimientos inteligentes. Mourinho siempre se anticipaba.

El técnico portugués se permitió la licencia de alinear a dos medios centros más junto a Xabi Alonso. El papel de ambos era bastante diferenciado. Lass sería el jugador que compensaría la banda derecha madridista, liberando así de trabajo a Özil en las incorporaciones de Jordi Alba. Mientras que Khedira sería la decisión del partido, clave. El alemán amenazaba constantemente la espalda de los medios centros y daba un punto más de agresividad al Real Madrid para empujar al Valencia contra su portería. Mientras Albelda ofrecía la ayuda a Miguel en su emparejamiento con Ronaldo, Khedira obligaba a Tino Costa a vivir muy atrás para que el trabajo de Lass lateralizando su juego con Alba fuera efectivo. Ofrecía espacio a Özil y lograba que Benzema supliera la carencia de no tener un jugador con gran capacidad de asociación por la zona central constantemente. Incluso, con el ‘6’ amenazando en ocasiones la espalda de los centrales. El sistema del Real Madrid mutaba constantemente.

Aunque en un principio la idea era otra. Cargar las bandas. Mourinho se vio obligado a modificar la primera idea en los primeros 15 minutos. Una especie de 4-3-1-2 en el que Özil era el enlace que esporádicamente caía a banda derecha, o en su defecto, lo hacía Karim Benzema. Mientras que Cristiano Ronaldo partía con el fuera-dentro, y ellos lo hacían con el dentro-fuera para posibilitar el pique desde segunda línea.

El Valencia disfrutó de sus mejores minutos de partido con la entrada de Jonás y la suma de Mathieu al juego interior. Esto otorgó una posesión de mayor calidad, una mejor ocupación de los espacios con el balón y más recursos a Soldado, que vivió en estático mucho tiempo de la primera parte. Al Real Madrid le costaba más pisar campo contrario, y tan solo Benzema era capaz de aportar oxígeno al colectivo o Cristiano Ronaldo a través de la acción individual.

A pesar de la derrota, el dominio emocional se lo lleva el Valencia. Un equipo que está creciendo con el paso de los partidos, y que aún no ha alcanzado su máximo potencial. Los tres goles recibidos llegan de acciones puntuales, más por falta de concentración o acierto técnico que por otras cuestiones. Hacer sumar de forma más constante a gente como Banega o Piatti para potenciar el colectivo debe ser el objetivo. Emery lo sabe.

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